Mirador
-¿QUIÉN ES USTED? -LE PREGUNTÉ.
Me contestó:
-Soy nadie.
-Ah -le dije-. Enronces usted es yo.
Supuse que no había entendido mis palabras, pues mostró una expresión desconcertada. Sólo acertó a decirme:
-Ya sé que usted es un don nadie, pero nadie yo soy.
-Cuestión de tiempo -le indiqué-. Cuando tenga mis años también será un don nadie.
Mis palabras lo molestaron.
-No permito que nadie me hable así.
Intenté razonar con él:
-Nadie es usted. Yo soy un don nadie.
Ninguna atención me prestó. Se fue mascullando insolencias. Desde entonces no ha vuelto a visitarme nadie.
…
Más información — Mirador»
