Mirador
Hace muchos años murió en el Potrero un hombre, el más rico señor de la comarca. Era dueño de tierras y de casas; el ganado de sus agostaderos no se podía contar; él mismo ignoraba cuánto dinero tenía.
En su funeral, uno de los dolientes preguntó en voz baja:
-¿Qué dejó?
Con una palabra le contestó don Abundio:
-Todo.
Tenía razón: nada nos llevaremos con nosotros. Todo tendremos que dejar. Al final, dijo otro sabio, sólo nos quedará lo que hayamos dado a los demás.
…
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